El fracaso

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By ANTONIO GONZALEZ

Cuando uno de mis mejores amigos me dijo que había escrito el guión de una obra de teatro y que se titulaba «El Fracaso» tuve claro que hay que tener mucho coraje para escribir sobre este tema casi considerado tabú y que sólo por eso merecía la pena ir a verla.

Me da la sensación de que en esta sociedad en la que vivimos parece que solo cuenta el éxito y se nos invita desde la niñez a evitar los obstáculos que surgen en nuestra vida en forma de decepciones, desilusiones, miedos, emociones de tristeza, dolor, rabia, enfado…y luego en la edad adulta nos sentimos perdidos cuando aparecen porque no sabemos cómo gestionarlos.

«En esta sociedad en la que vivimos parece que solo cuenta el éxito y se nos invita desde la niñez a evitar los obstáculos que surgen en nuestra vida en forma de decepciones, desilusiones, miedos, emociones de tristeza, dolor, rabia, enfado…»

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Llegó el día del estreno y he de decir que la obra me sorprendió enormemente. Bajo un argumento aparentemente sencillo se escondían lecciones de enorme profundidad acerca del ego, la coherencia, la responsabilidad, la honestidad, las creencias, la espiritualidad, que se presentaban envueltas en risas, ironía y un fino sentido del humor que llegaba a los espectadores a través de los diálogos y también de las canciones; si porque los actores también cantan.

Desde una de las primeras escenas donde los actores desnudan su alma ante el espectador poniendo de relieve el poder que tiene la envidia a la hora de tomar determinadas decisiones en la vida, el argumento se va desarrollando de manera fluida hasta que entre carcajada y carcajada aparece de súbito el final con una escena previa llena de emoción y sentimiento.

La obra me invitó a hacer dos reflexiones.

Por una parte que los seres humanos frente a los personajes de una obra de teatro, de una serie, de una película, de un libro, tenemos la suerte de escribir el guión de nuestra vida y decidir qué personaje interpretamos en ella y que ese guión no es estático e inamovible sino que es dinámico y cambiante en función de las decisiones que tomamos en cada momento y cada instante.

La segunda reflexión es que en mi vida cuanto más me he sentido gratificado es cuando he dejado a un lado las expectativas, cambiando mi enfoque para no ver todo en términos de éxito o fracaso encontrando la recompensa misma en hacer aquello que me apasiona, me ilusiona y con lo que disfruto, poniendo el foco en el proceso más allá del resultado.

Cuando coloco expectativas en todo lo que hago es cuando me enfrento a la decepción, la desilusión, el fracaso, que también forman parte de nuestro aprendizaje.

Hace poco descubrí a Viktor Frankl, tiene una frase que me encanta; “nos pueden arrebatar todo salvo la libertad de elegir nuestra actitud frente a nuestras circunstancias”.

Los conocimientos son importantes, así como la experiencia pero para mí lo que realmente marca la diferencia es la actitud con la que afrontamos la vida, desde dónde hacemos las cosas para conseguir aquello que nos proponemos, cómo llevamos a la práctica aquello que queremos; nuestras acciones son las que realmente nos definen.

Al final de la obra me encontré aplaudiendo emocionado y cuando miré a mi alrededor sentí una energía contagiosa de alegría y me encontré rodeado de personas sonriendo y me di cuenta que aquella era nuestra mejor manera de agradecer y de reconocer el talento, esfuerzo y compromiso de unos actores que se lo han dejado todo en el escenario y un guionista que decidió hacer realidad uno de sus sueños y que nos habían hecho disfrutar.

Y todo además con un fin solidario; ¿qué más se puede pedir?.

La risa es la mejor terapia, a veces me parece que se nos ha olvidado disfrutar de la vida, que las preocupaciones, las dudas y el miedo no nos permiten ser conscientes ni valorar todo aquello que somos y tenemos; a veces parece que nos hemos olvidado de sonreír.

Pero de vez en cuando aparece un amigo de esos de toda la vida para recordárnoslo. ¿Qué papel desempeñamos en nuestra vida actualmente y cuál queremos desempeñar?, ¿con qué actitud afrontamos las situaciones que se nos presentan?,¿qué estamos dispuestos a hacer para lograr ser felices, para que el guión de nuestra vida tenga un sentido pleno?.

Siento que cada día es una oportunidad para tomar conciencia y responsabilidad sobre nuestra vida, una invitación a ser coherentes; si quiero que algo cambie en mi vida he de empezar por mí mismo.

Creo que se trata de ofrecer cada día la mejor versión de nosotros mismos sin compararnos con nadie, dejando a un lado el victimismo y la culpa, para dar un sentido nuevo y diferente a todo lo que hacemos y experimentamos viviendo el momento presente sin perder de vista hacia dónde queremos ir.

No quería terminar el artículo sin dar las gracias a mi amigo y a la compañía Rivendell por invitarnos a creer en nosotros, a reflexionar sobre nuestro papel en nuestra vida mediante la risa y el sentido del humor.

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