El Valor del Respeto

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By ANTONIO GONZALEZ

En este asombroso mundo de hoy en día, cada vez más estructurado en base a la tecnología, a veces tendemos a olvidar los valores que, en mi opinión, forman la base de lo que nos conforma como personas.

Ya sabéis, esos valores que se suelen inculcar en la familia y en el colegio, y que luego se van moldeando y consolidando en la escuela de la vida. Entre ellos hay uno que considero fundamental, se trata del respeto.

Reflexionando sobre el respeto, me doy cuenta de que es fundamental en cualquier orden de nuestra realidad diaria. 

“Pero ¿realmente respetamos a los demás? ¿respetamos sus decisiones, su forma de ser, sus opiniones, sus gustos, creencias y valores?”

A menudo veo que tratamos de imponer al otro nuestros pensamientos y creencias, como si fueran dogmas de fe, y no hubiera más verdad que la nuestra en el mundo.

Intentamos convencerle como si nos fuera la vida en ello,  para que piense como nosotros ¿Acaso el gran valor del ser humano no es la diversidad? ¿y que somos todos distintos? Si todos pensáramos igual la vida sería muy aburrida.

Pondré como ejemplo dos experiencias cercanas que fueron para mí dos grandes lecciones de vida. Las dos tienen que ver con el deporte, que es una de mis pasiones.

La primera me llegó de la mano de mi hermano Sergio, que es socio y apasionado seguidor del Atlético de Madrid, al contrario que yo que soy madridista hasta la médula. Sergio y sus amigos se fueron en coche hasta Milán para ver allí la final de la Copa de Europa.

Como los aficionados sabrán, no fue su equipo sino el mío quien ganó el partido. En lugar de enfadarse, cogió el teléfono para decirme: “Enhorabuena hermano, me alegro por ti”. Me emocionó mucho que viendo a su equipo derrotado y siendo testigo de la celebración del rival aún en el campo, pensase en llamarme para felicitarme por la generosidad y el cariño que implicaba esa llamada.

Así que desde ese momento lo único que tuve claro es que deseo con fuerza que su equipo gane la Copa de Europa incluso si su rival es el Madrid; se lo merece.

La segunda experiencia que quería compartir con vosotros, fue en un partido de baloncesto que jugaba mi sobrino de 10 años, Marcos. Todos los familiares de los chicos estábamos en la grada animando cada uno a su equipo. En el campo se veía a diez niños disfrutar, animarse, celebrar sus canastas aceptando las del contrario.

Y cuando finalizó el partido ni un solo reproche, nada de enfados, todos felicitaron al rival por la victoria. Todo un ejemplo de respeto por los demás, recordándonos a todos, desde la naturalidad con que los niños hacen todo, que el deporte sigue siendo un juego y que hay que disfrutarlo.

Si fuéramos capaces de aceptar al otro tal como es descubriríamos que otros puntos de vista nos enriquecen, y que uno puede aprender de quien menos se lo espera.

Si en vez de poner el foco en cambiar a los demás, en decirles lo que tienen que hacer lo pusiéramos en ver cómo podemos crecer cada uno a nivel personal respetando a los que nos rodean enriqueciéndonos con sus experiencias, aceptándoles como son y valorando lo que nos aportan, en mi opinión seríamos sin duda mucho más felices.

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